domingo, 12 de julio de 2009

Feliz cumpleaños, poeta




En conmemoración al natalicio de un grande, Pablo Neruda, les regalo uno de los tantos poemas que llenan el alma de sensaciones...


La poesía


Y FUE a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

9 comentarios:

emimx dijo...

hoy ví en google este tema

Tavo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tavo dijo...

Feliz Cumpleaños Pablo... El primer libro leído en el secundario fue 20 poemas de amor y una canción desesperada y me gusto mucho Esta poesía también esta buena...

Andina dijo...

A su salud!

Adolfo Payés dijo...

Belleza de poema en el natalicio de Neruda..

Te dejo mis saludos fraternos
Un abrazo con cariño

besos

K@ri.- dijo...

hermoso poema y tambien mi primer libro fue poemas de amor....
besos niña te quiero mucho!
gracias x tanto! de ♥

Alatriste dijo...

Lo presentas bien, todo un grande. Así que felicidades y también a ti, por ayudar a que su obra siga estando vigente. Un besazo.

Angus dijo...

Bellísimo.

BELMAR dijo...





«Cada ventana, cada puerta de este constructo humano abandonado, constituye el rostro del rastro del absurdo.»

BELMAR